Hace 13 años fui a mi primer campamento y, primero me tuve que despedir de mis padres porque me iba al campamento y luego lloré porque no quería que se acabase y no quería tener que despedirme de mis amigos y amigas. Había conocido gente de distintos lugares de España: Valdepeñas, Barakaldo, La Roda… Cada último día de cada campamento que fui después de ese era un mar de lágrimas, de abrazos, de besos, de agradecimientos…acompañados de la canción de Ella Baila Sola llamada “Despídete”. Desde ese momento siempre he dicho que odio las despedidas.
Es cierto que son inevitables, que hay cosas que empiezan y tienen que acabar…pero eso no evita que la gran mayoría de las despedidas me pongan un nudo en el estómago y mis ojos se llenen de lágrimas.
Hay muchos tipos de despedidas…despedidas de “hasta dentro de un ratito”, de “hasta la semana que viene”, de “hasta el próximo campamento”, hay despedidas en las que con un beso es suficiente y otras en las que necesitas millones de besos y abrazos, hay despedidas que cierran una etapa de tu vida pero que posiblemente abran una nueva etapa, hay despedidas bonitas y hay despedidas que son para siempre….que esas son las que más duelen.
¡Y esto es también una despedida! Pero esta es de las bonitas. Yo siempre digo que “todo, absolutamente todo en esta vida, tiene un lado positivo” aunque a veces cuesta encontrarlo siempre hay que buscarlo. Pero en este caso es fácil. No es un “adiós”, es un “hasta pronto”, volveremos, volveremos a utilizar el blog y volveremos a recordar cada clase de literatura.
Estas clases han sido muy distintas a las que hemos tenido, nos hemos reído, hemos aprendido, hemos visto que las clases no tienen por qué ser todas de la manera tradicional…y cada recuerdo, cada momento de las clases permanecerá en nuestro recuerdo. Dicen que “nada ni nadie muere mientras haya alguien que le recuerde”. Así que esperemos que esta asignatura permanezca en nuestro recuerdo siempre, pues estoy segura que nos ayudará mucho cuando seamos definitivamente profesores.
Mis expectativas al empezar esta asignatura eran bastante bajas…pero termino la asignatura (más tarde de lo que pensaba, pero “más vale tarde que nunca”) con una sonrisa de oreja a oreja, pues no sé qué calificación tendré, pero sé que he aprendido un montón; y yo me quedo con eso.
Amemos cada cosa que hacemos, amemos cada momento que vivimos y amemos a cada niño con el que viviremos un montón de aventuras mientras crecen, pues no debemos olvidar ¡que nosotros también creceremos con ellos!
¡¡¡Hasta pronto!!!
1 comentarios:
¡Hasta pronto, maestrilla!
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